Hoy es un día puesto para evanescerne.
Ni todo el prozac del mundo me puede levantar.
Pero el suicidio puede esperar.
No tengo armas a mano, arrojarme bajo las vías del tren y/o subte se me hace muy doloroso, las pastillas no son efectivas, tirarme al río sólo puede contagiarme alguna peste, pero no matarme.
Debería planearlo con más minuciosidad.
Pero apuesto todas mis fichas a la altura y arrojarme al vacío,
Cuando llegue al piso, ya voy a estar muerta.
Calculo que me iré muriendo mientras vaya bajando.
Esa va a ser la manera una vez que deje todo listo.
La noticia de hoy bien lo ameritaría, pero se ve que necesito una vuelta de tuerca más.
Soy más idiota de lo que creí.
Sólo sé que la tristeza me está matando de a poco.
Y para eso no hay remedio.
lunes, 11 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)