jueves, 20 de noviembre de 2008

Licencia para el pelotudeo

Hay determinadas peronas que puede arrogarse el lujo de hacer pelotudeces, y siempre son justificadas.
No la pelotudez en sí, pero en los comentarios de los demàs, se advierte el tono indulgente cuando dicen; Y bueh... Sabès como es XXX. No es una mala persona, bla, bla, bla.
Pero cuando una es la que incurre en ese minuto fatìdico de pelotudez, te catapultan como la ùltima de las idiotas, Y ahì no hay ningùn Cristo que venga a salvarte, Y no hay camino de vuelta.
Estoy muy cansada de ver en mi entorno estas conductas

miércoles, 29 de octubre de 2008

Dolor en el pecho

Impotencia.
Ganas de llorar.
Verme mediocre.
Ver que los años no me enseñaron nada.
Sentirme chiquita.
Ver que el mundo es una mierda

Sí!
Hoy tengo turno con mi psiquiatra

jueves, 24 de julio de 2008

Dònde la empecè a pifiar?

Realmente no lo sè.
Lo ùnico que puedo afirmar es que algo se desencadenò como una bola de nieve, y todo se vuelve irreversible.
Cuàl fue mi primer error?
Sostengo que ese primer yerro desencadenò la realidad que me asiste hoy.
Todo mal.
No me lo merezco.
O sì.
Hice los deberes, cumplì, fui polìticamente correcta, no me apartè de la norma.
Quizà algo de omnipotencia me superò, y no supe levantar muros en el momento adecuado.
Ahora no veo remedio.
Las imàgenes se van superponiendo como en un caleidoscopio, y nada vuelve a su lugar.
Y sobre todo esa sensaciòn de desamparo que hace que mire mis manos y las vea vacìas.
Juro que todo lo hice con la mejor intenciòn.
Nunca quise obrar mal, pero en el camino las cosas comenzaron a enrarecerse, y ahora no puedo dar vuelta la pàgina del libro.
Ademàs la soledad acompañada se siente màs solitaria.

viernes, 27 de junio de 2008

Ya es tarde

Esa frase me estuvo rondando toda la semana.
Y la sigo rumiando.
Creo que me llegò la hora.
O mejor dicho ya no hay tiempo para mi.
Ya es tarde.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Como el tiburón

Así me siento.
No puedo parar.
Si me duermo, me muero
Entonces sigo despierta

lunes, 11 de febrero de 2008

Pastillas para la tristeza

Hoy es un día puesto para evanescerne.
Ni todo el prozac del mundo me puede levantar.
Pero el suicidio puede esperar.
No tengo armas a mano, arrojarme bajo las vías del tren y/o subte se me hace muy doloroso, las pastillas no son efectivas, tirarme al río sólo puede contagiarme alguna peste, pero no matarme.
Debería planearlo con más minuciosidad.
Pero apuesto todas mis fichas a la altura y arrojarme al vacío,
Cuando llegue al piso, ya voy a estar muerta.
Calculo que me iré muriendo mientras vaya bajando.
Esa va a ser la manera una vez que deje todo listo.

La noticia de hoy bien lo ameritaría, pero se ve que necesito una vuelta de tuerca más.
Soy más idiota de lo que creí.
Sólo sé que la tristeza me está matando de a poco.
Y para eso no hay remedio.

miércoles, 23 de enero de 2008

Cuestión de envase

Hoy comprendí que tengo un único envase y lo tengo que cuidar.
Que sólo tengo la posibilidad de ornamentarlo, cuidarlo y lucirlo como me plazca, o como pueda.
Espero seguir y no abandonar.
Algunos son más afortunados, pero cuando el reparto no te favoreció, hay que mantenerlo en forma.
Y que hay sólo una oportunidad
Mañana puede ser tarde.

lunes, 14 de enero de 2008

Entrar al ruedo

Pasado mañana vuelvo a la rutina.
A las corridas.
A los viajes con la mente en blanco
O peor, en negro.
A las intrigas palaciegas.
A la idiotez institucionalizada.
Con la mejor cara de idiota del gran rebaño, me voy acomodando a ese papel.
Son los precios que hay que pagar