Hay determinadas peronas que puede arrogarse el lujo de hacer pelotudeces, y siempre son justificadas.
No la pelotudez en sí, pero en los comentarios de los demàs, se advierte el tono indulgente cuando dicen; Y bueh... Sabès como es XXX. No es una mala persona, bla, bla, bla.
Pero cuando una es la que incurre en ese minuto fatìdico de pelotudez, te catapultan como la ùltima de las idiotas, Y ahì no hay ningùn Cristo que venga a salvarte, Y no hay camino de vuelta.
Estoy muy cansada de ver en mi entorno estas conductas
jueves, 20 de noviembre de 2008
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