Tengo mucho entrenamiento para los exámenes, pero para los que voy a dar el jueves y el viernes no tengo ningún precedente.
La paciencia no es un don con el que el buen Dios me dotó.
Y debo acompañar a mi pequeño a un examen de nivelación para el pase de colegio.
Debo guardar templanza, debo estar contenedora sin asfixiar y debo transmitir seguridad.
Menuda tarea.
Que los dioses del Olimpo estén de mi lado.
martes, 27 de noviembre de 2007
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